Esta mañana he aprovechado para acercarme a la oficina de empleo a apuntarme al paro y a solicitar mi prestación. Imaginaba que, siendo agosto y víspera de vacaciones aquí en Alcalá, habría menos gente para solicitar trámites y prestaciones. Y así ha sido. Lo que no esperaba era que las aglomeraciones se debieran al propio sistema de tramitación.

Como las competencias están transferidas a las Comunidades Autónomas, y éstas transfieren parte de los servicios a su vez a los servicios regionales de empleo, hay no una, sino dos oficinas de empleo, ubicadas consecutivamente aunque en calles distintas, pues están en los bajos del esquinazo de un edificio. Y esto no es trivial, ya que al ser oficinas de dos ámbitos distintos, no están comunicadas entre sí. En la oficina de empleo autonómica te apuntas al paro, o vas a solicitar contratos, o cursos, o demás. En la regional pides tu prestación contributiva, no contributiva o solicitas los impresos previos. Y en ambas, por supuesto, puedes poner quejas o reclamaciones.

El sistema de ordenación de los solicitantes es el clásico coja número y espere su turno. Pero llevado a un extremo demencial: para todo hay que coger número. En la oficina autonómica, si quieres apuntarte al paro, coges un número de la letra A. Si eres una empresa y vas a recoger contratos, coges un número de la letra B. Y así sucesivamente hasta la letra F, si no recuerdo mal. Y en la oficina regional, si quieres información o recoger impresos coges el número de la letra A, si quieres pedir tu prestación coges el número de la letra B, y para otros trámites tales como poner quejas coges un número de la letra C.

Por supuesto, ambas oficinas abren en el mismo horario y ambas atienden a todos los números de forma simultánea. Si, como suele ser habitual, quieres dejar todos los trámites cerrados el mismo día, te toca andar pidiendo números en ambas oficinas, carrerita por la calle mediante. Y, por supuesto, rezar para que no se te pase ninguno. Cosa casi imposible ya que para obtener cualquier trámite en el servicio regional tienes que estar apuntado en el paro, en el servicio autonómico. Ni siquiera te dan los impresos para que los vayas rellenando mientras esperas en la otra oficina. Ni eso. Y lo peor es que no sabes que va a ser así hasta que estás allí y ves los carteles y las broncas de los funcionarios a la gente que intenta llevarse un impreso para no tener que perder más tiempo esperando turno para rellenar.

Yo he visto el percal pero he decidido jugármela y salir corriendo a pedir número en ambas oficinas en cuanto las han abierto; un total de tres números (uno para apuntarme al paro, otro para pedir los impresos, y otro para entregar todos los documentos para solicitar la prestación por desempleo). He tenido suerte y sólo se me ha pasado el número para la solicitud de la tramitación de la prestación por desempleo. Y solamente porque en su día, cuando empecé a trabajar, me pidieron en la empresa que me apuntara ese mismo día por la mañana al paro por un tema de desgravación fiscal al contratar a inscritos en el INEM. Así que ya tenían mi ficha y sólo han tenido que imprimirme la cartilla para fichar en el paro. Gracias a eso he conseguido llegar a pedir los impresos justo cuando estaban atendiendo al número anterior al mío. Por desgracia, el de solicitud de prestación ya se había pasado y he tenido que sacar uno nuevo. Sin embargo he sido lo bastante afortunada como para salir de allí con todo resuelto en el día de hoy. Y sólo después de perder tres horas de mi vida, oiga.

Sin embargo, estando allí se me ha ocurrido que estos trámites no están pensados para toda la ciudadanía, es más, creo que son bastante complicados para los más mayores. Sin ir más lejos, he tenido que ayudar a una señora a rellenar su impreso, porque la pobre, con una sonrisa avergonzada, me ha contado que estaba ahora aprendiendo a leer y escribir y le costaba mucho rellenar todo según las instrucciones. Y sé que ella no va a ser ni la primera ni la última persona analfabeta que pasa por estos trámites. Ningún funcionario se ha ofrecido a ayudarla, incluso cuando ella lo ha dicho claramente a la hora de recoger los impresos. Ningún empleado público. Tampoco han ofrecido una silla a una señora embarazada que estaba allí, con una barriga inmensa y patadas de su bebé que se veían en el vestido que llevaba, de fuertes que eran. La salita de espera era bien pequeña para todos los que estábamos allí, así que pocas sillas había para ofrecerle. Aun así un señor ya entrado en años ha ofrecido su silla a la mujer.

Entiendo que ahora mismo pasa mucha gente por las oficinas de empleo. Entiendo que no tienen que ser agradables ni las aglomeraciones, ni las constantes preguntas sobre los mismos temas. Pero lo que no entiendo es esa falta absoluta de empatía con la gente que está allí sin poder hacer otra cosa que esperar. No creo que a ninguna mujer embarazada de siete meses (o más) le apetezca estar tres horas de pie en una salita de espera, o a una mujer casi analfabeta dando la lata para que le ayuden a rellenar sus impresos, sólo por fastidiar a unos funcionarios. Y pensar eso es de estúpidos.

Yo no sé quién ha dicho que la Administración ha mejorado, pero visto lo visto, no me lo creo en absoluto.